Corfú
Corfú es una de las islas más famosas de Grecia. En esta pequeña extensión de tierra de un poco más de 500 kilómetros venecianos, ingleses, griegos y turcos encontraron un paraíso y dejaron su impronta que ha dado como resultado un cultura particular que atrae a turistas de todo el mundo.
El territorio de Corfú se caracteriza por su abrupto relieve, en el que destaca el Monte Pantocrátor con casi mil metros de altura. Las elevaciones se contrarrestan con profundas bahías que facilitan la navegación y hacen de la isla uno de los puertos más activos del país. Acompañado al magnífico puerto, un aeropuerto y una moderna infraestructura hotelera hacen de Corfú un destino turístico de gran atractivo.
La arquitectura de la pequeña isla es todo un descubrimiento, además de las pintorescas pero repetitivas construcciones de seis pisos de color blanco; en Corfú podrás disfrutar de iglesias de estilo bizantino, excavaciones arqueológicas con restos romanos y griegos y las famosas fortalezas venecianas. Y es que la ciudad de Corfú está enclavada, o custodiada según se mire, por dos enormes fortalezas que construyeron los venecianos para defender la ampliación de su reino en la zona del Egeo.
El venerado patrono de la isla San Spiridon sale cuatro veces al año de su iglesia custodia en procesión por la isla, hecho que representa un gran júbilo para los habitantes y genera verdaderos éxtasis entre los creyentes. La iglesia del santo patrono, sirve de punto central a partir del que se dispone el conocido barrio burgués con sus cafés al más puro estilo francés dispuestos en las arcadas de los edificios. No en vano este barrio fue diseñado por el mismo arquitecto de la Rue Rivoli de París.
Otra de las importantes construcciones religiosas de la ciudad es el convento de Vlahernes, que se alza en el medio de la laguna, creando un misterioso reflejo de su campanario en el agua. Un poco más allá del famoso convento se puede visitar las ruinas del Angelokastro, del viejo castillo bizantino solo queda una selva de rocas que surgen de entre los matorrales. No dejen de visitar la antigua cisterna, el oratorio, la capilla blanca y de adisfrutar de la hermosa vista panorámica que desde aquí se tiene de Corfú.
Para acabar el recorrido arquitectónico, no puede faltar una visita a Achilleion, el palacio neocorintio erigido por la emperatriz Sisí en la isla. En la actualidad aquí se encuentra el lujoso casino de la ciudad, donde podrá disfrutar de algunos salones y los jardines que aún se conservan intactos.
Las playas de Corfú distan mucho de ser vastas extensiones de arena fina, muy por el contrario son pequeñas islas de arena coralina empotradas entre enormes pedruscos que sobresalen del suelo. Una de las más famosas y extensas es Agios Georgios y Glyfada donde se puede tomar el sol y comer de maravilla en los chiringuitos cercanos. En la último no dejen de aprovechar la oportunidad de conocer la fauna local que reposa en las aguas del lago salado de Korisio.
Además de Corfú y de la costa, se puede visitar el interior de la isla con sus pintorescos pueblos, sus alegres habitantes y sus deliciosos manjares caseros. Otra opción para los que buscan playa, es la pequeña isla de Paxi y el islote de Antipaxi al sur de Corfú. Las casas de color azul añil y techos de tejas de la pequeña isla Paxi han atraído a visitantes selectos que buscan apartarse de las muchedumbres de turistas.
Se puede llegar en ferry a Corfú desde Patras, Igoumenitsa y Pireo (Atenas) en Grecia o desde Brindisi y Bari en Italia. También se puede volar al Aeropuerto de Corfú en la isla desde Atenas y otras ciudades de Grecia y desde algunas capitales europeas.
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